Centro de Arte Caja de Burgos



PACO ALGABA

Volksgeist

Del 5 de octubre de 2018 al 27 de enero de 2019

FOTO

Volksgeist. Una interpretación crítica del paisaje en la exposición de Paco Algaba en el CAB

El paisaje entendido como representación inmanente y rígida del espacio, generado por un devenir histórico supremo: así se nos muestra desde el Romanticismo, así se nos ha trasladado hasta conformar un imaginario perfecto y acabado, hecho a la medida del relato político, nos dice Paco Algaba. “Por el contrario, el territorio parece trascender su propia representación y se muestra como un espacio protohistórico o posthistórico, prebélico o postbélico, por ocupar u ocupado”, nos precisa el autor. El trabajo que ha realizado Paco Algaba para el CAB “presenta” el espacio, antes que representarlo, lo acota solo para cerciorar su infinitud y para revelar la imposibilidad de su comprensión como absoluto.

FOTO

La video creación realizada por Algaba atenta contra la identificación del espacio y la nación (el Volksgeist —espíritu del pueblo, también traducido como espíritu nacional—) y contra su determinación por el Romanticismo al erigir el paisaje en la máxima expresión plástica. Por el contrario el trabajo de Algaba propone una representación del espacio como tabula rasa, una nación arrasada sin referencias épicas, antes demográfica que geográfica.

Así, el Volksgeist de Algaba recorre el mundo iconográfico del paisaje en busca de espacios que se expresen en su instantánea pureza y que no estén marcados por ninguno de los signos con que pudieran ser identificados para su patrimonialización. El proyecto, en consecuencia, incide en la designificación y en el equívoco, y selecciona lugares especialmente densos por su masa simbólica. “Espacios elegidos casi de manera arqueológica, de naturaleza ubicua, injertados en espacios anacionales cuya capacidad de representación de un territorio, de una nación y de un pueblo, apenas sobrepasa el grado cero”, señala  Algaba.

El proyecto se conforma en la práctica con diez proyecciones en vertical que ocupan una superficie de veinte metros. Una extensión y un volumen visual difícilmente abarcables con una mirada no intuitiva para reflexionar sobre lo inaprensible, como cualidad propia del espacio, y sobre el conflicto que conlleva su representación.

Lugares y localizaciones de Volkgeist para el proyecto en el CAB

Los lugares sobre los que se ha desarrollado el proyecto pertenecen a la iconografía paisajista de ocho naciones que Algaba ha considerado elementales para la arquitectura de su proyecto: Alemania, China, España, Francia, Inglaterra, Italia, EEUU y Rusia. La propia naturaleza del proyecto, en cuanto a la discusión de la apropiación del espacio por parte de las naciones a través de su representación, ha llevado al artista a sustentarse en una práctica binaria respecto a las localizaciones: propia e impropia.

Cuando Algaba habla de localización propia lo hace refiriéndose a un territorio endógeno, en el que él habita y que por su naturaleza es común y extensiva, hasta el punto de asumir la  representación de otros lugares. Así, un grueso importante de las localizaciones proceden de un ámbito geográfico cercano a su residencia.

A diferencia de su anterior proyecto Europa Solar en el que Algaba recorrió la Unión Europea, ahora ha querido incidir en localizaciones cercanas y comunes como sustantivo, conformando a través del equívoco la abolición de la propiedad del espacio.

Por el contrario refiere como localización impropia aquella exógena y estigmatizada por el arquetipo. En su planteamiento estético Algaba siempre trabaja en estos lugares con el objeto de anular el tópico, en busca de una representación inherente al territorio. Así el material registrado, en la lógica del equívoco, se funde con los espacios inscritos en las localizaciones comunes no distinguiéndose la pertenencia a lugar alguno. En Volksgeist Algaba decidió trabajar en Svalbard, un territorio de asentamiento en el que se encuentra la localidad más septentrional del mundo y por el que han disputado, pese a su ubicación cerca del polo norte, diferentes naciones atraídas por su pesca, por su carbón y, en la actualidad, por sus condiciones físicas para la investigación científica.

 

Sobre el concepto Volkgeist

“El proyecto Volksgeist se instala en la facultad que tiene el paisaje como representación del espacio para mostrarse con belleza, con libertad, con autonomía, determinándose de dentro afuera, con interdependencia, sin la necedad de contribuir al exasperante devenir del nacionalismo en su existir “a contrario sensu”. O al menos como forma de establecer su crítica” relata Paco Algaba.

 

En la construcción de los estados nación europeos, en la definición de sus símbolos y en la creación de su personalidad distintiva, el paisaje ha sido (y continúa siendo) un agente indispensable para la afirmación de los pilares en que estos —los estados nación— se sustentan. El paisaje como resguardo donde consignar el espíritu del pueblo en un arrebato romántico que dota de alma al territorio y exhala su pulsión hacia los hombres que lo habitan. La frontera que forja el carácter y moldea las conciencias. La nación, en suma, sublimada plásticamente, magnificada y monumentalizada en montañas, valles, llanuras y costas.

 

Pareciera que el párrafo anterior debiera haber sido escrito en pasado: “que dotaba el alma”; “exhalaba su pulsión”; “moldeaba las conciencias”, como correspondería al enunciado de un proceso histórico ya vivido y superado. El Volkgeist formulado por Johann Gottfried von Herder (Ideas para una filosofía de la Historia de la Humanidad —1784-1791—) está lejos de haberse convertido en retórica para erigirse en uno de los alientos de este azaroso tiempo: “el hombre nace de una raza y dentro de ella, su cultura, educación y mentalidad tienen carácter genético”. Y ese carácter, estrechamente ligado a la naturaleza que lo acoge —el carácter nacional—, es el motor y el sentido profundo de la historia, del arte y de la cultura de los pueblos, nos dice.

 

La exposición de Paco Algaba Volksgeist es precisamente un ejercicio deliberado de crítica contra la apropiación del paisaje como “emblema y como conformador patriótico”, señala el propio artista. La representación del espacio sin función política, “desnacionalizado” por tanto, ajeno a toda función iconográfica. La naturaleza desalojada de discurso, sin poética, sin retórica, sin otro lenguaje que el de la propia percepción del espacio, sin halagos, solo mera intuición para sabernos incluidos o excluidos en ella. ¿Dónde se halla el “espíritu del pueblo” en estos lugares —sí, también identificables y consignados a un país y a un estado—?, ¿hasta dónde es lícita la apropiación de un territorio para armar con él un ideario cohonestado con un supuesto sentimiento unívoco y compartido por el pueblo? La propuesta de Paco Algaba, provocadoramente titulada con el término cuya formulación histórica burla mediante una sátira directa, es una fábrica de preguntas, una continua interpelación sobre la erección de símbolos totalitarios que, desdichadamente, permanecen vigentes.

 

En el trabajo de Algaba es la interpretación del Volksgeist por parte de Hegel (Georg Wilhelm Friedrich Hegel, 1770-1831) en su obra Vorlesungen über die Philosophie der Geschichte (1837, La Filosofía de la Historia, en su traducción española) la que resulta determinante. Hegel nos habla del concepto de totalidad (Gesamtheit), de una totalidad que constituye el espíritu del pueblo (Volkgeist) y en la que se incardinan historia y naturaleza; suelo y tradición; aire y ley; agua y memoria; arte y espacio… hasta conformar el país y la patria. Hegel incide particularmente en la geografía (en los accidentes geográficos), pero subraya la relevancia de la historia y el carácter dinámico (y dialéctico) del Volkgeist hasta convenir que un espíritu se sobrepone a otro “como escalones en un proceso gradual”, y disolverse en un espíritu nuevo, puede que antagónico por oposición, pero del que conserva su esencia más profunda.

 

No está de más recordar la relación entre el concepto de “intrahistoria” de Unamuno (En torno al casticismo, 1895) y la filosofía hegeliana. En particular por su defensa de la tradición, de la “sustancia” de la historia: “la oscura y silenciosa labor cotidiana y eterna, esa labor que como la de las madréporas suboceánicas echa las bases sobre la que se alzan los islotes de la historia". Tampoco podemos olvidar la influencia del Volksgeist en nuestro Romanticismo más conservador, de la mano de Juan Nicolás Böhl de Faber (1770-1836), con la que nuestra filosofía (y nuestro arte) se acabó impregnando de costumbrismo, tradicionalismo y regionalismo.

 

 

 

Sobre Paco Algaba

 

Madrid, 1968. Vive y trabaja en Zaragoza

 

Paco Algaba nace en Madrid en 1968. Durante la década de los noventa, vive en Barcelona donde realiza sus estudios de Dirección Cinematográfica en el Centre d´Estudis Cinematografics de Catalunya y de Realización de Televisión en la Universitat Politècnica de Catalunya.

El rigor de las fuentes cinematográficas en su hondura estilística, la manera de abordar la temática social y su imbricación en el paisaje le ha otorgado un espacio propio y controvertido en el mundo del videoarte. Su carrera profesional está influenciada por un estudio exhaustivo del lenguaje fílmico y por los grandes maestros cinematográficos, pero también por los referentes artísticos.

Desde sus primeras obras como “Geografía de la memoria extrema” (1999) o el largometraje “El honor de las hormigas” (2002), se aprecian sus principales características como creador. Sus proyectos audiovisuales son piezas con un adecuado uso de las herramientas lingüísticas, del mismo modo que contienen un gran valor artístico y potencial poético. Son obras de carácter experimental que no siguen la narrativa convencional que se plantea en la narración audiovisual contemporánea y que siempre conllevan la recomposición del espacio expositivo y del texto artístico. Con la serie de 54 haikus, “Variaciones sobre la ausencia, Haiku para un nocturno y Haiku de la mañana amarilla”, que se expuso en el IAACC Pablo Serrano en el año 2004, se presenta como videoartista. Posteriormente, las piezas “La Virgen de la leche” (2005), “Cada vez única. / El desayuno Alemán.” (2011), “Tomar Posición” (2013), “Interior.Día” (2013) o “Europa solar” (2015) han enriquecido y consolidado su camino artístico dentro del camino de la video instalación.

En todas sus creaciones, casi siempre exentas de la figura humana, se reflejan preocupaciones y reflexiones en torno a la conciencia entre lo físico y lo metafísico. En torno a las experiencias humanas en su devenir. A la indagación en el paisaje en la dialéctica que emana entre el lugar del espíritu y la imagen post histórica. En torno al espacio como resto de índole anarquista que ordena la conciencia de un mundo al que sustancia desde la normalidad, desde el anonimato, desde el olvido.

 

+ info: https://pacoalgaba.com/

 

 

Más información: fi15393_web.jpg

« Néstor Sanmiguel Diest SOLIMÁN LÓPEZ »


Néstor Sanmiguel, Paco Algaba, Thierry Bazin







CAB de Burgos · C/ Saldaña s/n · 09003 BURGOS (Spain)
Telf. (+34) 947 256 550

Diseño y desarrollo menosdiez.com