Centro de Arte Caja de Burgos



MIKI LEAL

MARIPOSAS Y COCODRILOS. Ensayo para una pieza camp

Del 8 de febrero al 26 de mayo de 2019

FOTODandy´en Roma

Dandy´en Roma

La exposición MARIPOSAS Y COCODRILOS. Ensayo para una pieza camp de Miki Leal en el CAB está comisariada por Alberto Martín

FOTOEn casa de Adriano,  2017
En casa de Adriano, 2017

Grand Tour. Un viaje por el mundo clásico de la mano de Miki Leal y su trabajo para el  CAB

Desde que en 1670 Richard Lassels acuñara el término Grand Tour en su obra El voyage d’Italie y hasta la irrupción del ferrocarril y del turismo llegado de su mano a comienzos del siglo XIX, el viaje por Italia supuso una suerte de viaje iniciático para los jóvenes aristócratas y para los artistas y literatos europeos. Pese a su enunciado francés fue curiosamente más popular entre la clase media y alta británica, quienes la entendieron como una fuente de conocimiento esencial, indispensable en su formación. El encuentro con el arte clásico, la glorificación del renacimiento (y el desdén por el barroco) se verificaban en un recorrido que comprendía Florencia, Roma y Pompeya y se dilataba por Turín, Milán y Venecia, al hilo del patrón marcado por helenista Johann Joachim Winckelmann y extendido por Goethe, en su indispensable obra Viaje a Italia, hasta Sicilia.

El proyecto expositivo que Miki Leal (Sevilla, 1974) presenta en el Centro de Arte Caja de Burgos CAB revisita y reúne sus últimos trabajos a partir de la lectura, en clave pictórica, de la ciudad de Roma y de su pasado clásico.  Contemplada desde el prisma del Grand Tour, por la pintura de Leal asoma el dandismo (entendido desde el ideal de perfección absoluta en los hábitos y comportamientos sociales y cohonestado temporal y espacialmente con la experiencia del Grand Tour). Las referencias a Stendhal, Lord Byron, George Brummel u Oscar Wilde trufan la pintura de Miki Leal con elocuentes citas a “las vistas de Roma, ejecutadas en gran formato, donde se integran los signos del pasado con la actualización del presente”, en palabras de Alberto Martín, quien ha comisariado esta exposición para el CAB.

Pero el trabajo de Miki Leal reflexiona también sobre el propio acto de pintar, sobre la disputa entre actos y gestos, sobre el combate entre la representación de la cultura y sus símbolos con frecuencia velados, solo accesibles para unos cuantos iniciados. Un pugilato que el artista acota en un terreno de juego cerrado, de normas precisas y movimientos calculados, un “sport”, como refería la literatura de principios del siglo XX, deudor del dandismo en los duelos que se libran a cada lado de la pista. El tenis como metáfora vital y como recurso formal. “Los mármoles de las iglesias romanas se convierten en el firme de utópicas pistas de tenis, la pista del Foro Itálico reúne la geometría del terreno de juego con la elegancia y precisión de la escultura clásica, una pista de tenis es el escenario que permite reunir en un mismo espacio signos culturales tan distantes como Goethe y John Cheever…” nos dice Alberto Martín.

Mariposas y cocodrilos. La vida como razón de estilo

Mariposas y cocodrilos, el título enunciativo de la exposición alude al tenis y a sus variantes estilísticas, tal y como fuera definido por el influyente crítico de cine francés Serge Daney.  Daney, que simultaneaba su pasión cinéfila con escritos y crítica del tenis, trazó una sutil metáfora de la creación, del arte y del juego en su obra L’amateur de tennis. Solo hay dos formas de encarar la partida (y la vida, y el arte): desde la red (las mariposas) o desde el fondo (los cocodrilos).

Tampoco es casual la referencia (expresiva y visual) a la indumentaria, hasta no hace demasiado indefectiblemente dandi, subvertida hoy por los logos y las marcas globales. En “Notas sobre lo camp” Susan Sontag escribió: “la esencia de lo camp es el amor a lo no natural: al artificio y la exageración. […] una sensibilidad que convierte lo serio en frívolo”. Lo camp como trasunto contemporáneo del dandismo explicitado en la obra de Miki Leal en el gusto por la sensualidad, por el estilo, por las citas cultas al cine, a la ópera o al vestido; por prestar el mismo interés a la música popular que a la literatura o al deporte;  por elevar a categoría estética la imitación y la originalidad,  la teatralidad y la ingenuidad. Como dejó escrito óscar Wilde, “la naturalidad es una pose difícil de mantener”.

Sobre Miki Leal

Miki Leal es uno de los principales representantes de la pintura española actual. Desde el inicio de su trayectoria, justamente en el arranque de siglo, su obra se sitúa con claridad en las coordenadas que definen el movimiento de renovación de la pintura figurativa que tuvo lugar en aquellos años: la ironía y la distancia respecto a las convenciones y los ismos de la pintura, la frecuentación y revisión de géneros en desuso o depreciados, la afirmación del placer visual sin coartadas, y especialmente la presencia de una fértil y heterogénea iconografía de procedencia múltiple, que recorre un amplio abanico que va desde la propia historia de la pintura, hasta los medios de masas, y en su caso transita también de un modo destacado por sus propias mitologías personales. No en vano tituló el volumen que recopila sus diez primeros años de trayectoria como Mikithology.

En este contexto, la cuestión del estilo como estrategia y el modo en que la pintura reelabora las imágenes ocupan un lugar central en su trabajo. Un estilo con una acentuada personalidad y rasgos bien definidos que pasan por la utilización del papel como soporte para una pintura muy líquida con combinación de acuarela y acrílico; el uso del color y de la mancha como herramientas claves en la composición del espacio pictórico forzando los límites de la figuración; la intervención física y material sobre el soporte; o la desjerarquización operada mediante la importancia concedida a los márgenes o los bordes, tanto físicos como figurados, de la obra. En los últimos años Miki Leal ha abierto su práctica hacia medios como la gráfica y de manera destacada hacia la cerámica, donde encuentra tanto una nueva materialidad para su pintura, como un medio fundamental para el despliegue y reelaboración de las formas en diálogo con el espacio.

Pero si hay algo esencial en su obra es el papel que juegan los espacios de connotación a los que remite y en los que se integra su producción. Cada uno de esos espacios o referentes plantea diferentes retos o niveles de juego para la práctica pictórica, ya sea a través de los tejidos o la ropa, el diseño, los medios de masas, los libros o las películas, los vinilos y sus carátulas, las fotografías, las baldosas de cerámica o las artes aplicadas. Una constelación de signos diseminados por su pintura y un consecuente proceso de desplazamiento de significados y referentes que se mueven entre alta y baja cultura, arte y medios, cultura e industria.

En este sentido, es perfectamente ilustrativo uno de los últimos campos referenciales en los que se viene desenvolviendo el trabajo de Miki Leal: el tenis. Convertido, ya sea a través de la pintura o de la cerámica, en terreno de juego para dialogar sobre el acto mismo de pintar, sobre géneros y formas, sobre la cultura, sus signos y símbolos, y la manera de representarlos.

La propia cancha de tenis, con las líneas de demarcación y el color uniforme de la pista, ofrece un fértil territorio para el diálogo entre figuración y abstracción, y más allá de ello, para reflexionar sobre los límites del espacio pictórico y sobre los modos de representación. Del mismo modo que la ropa deportiva como tema, con sus diseños decorativos, sus simetrías y asimetrías, abre espacio para una indagación en torno al color y la línea, la textura y la trasparencia. Resuenan aquí de nuevo, como ocurre siempre en su acercamiento a los signos culturales, aspectos en torno a la estilización de la imagen, la moda y el diseño, o las artes decorativas e industriales.

La cerámica, como territorio hacia el que se expande su pintura en los últimos años, está también presente en este acercamiento temático. Pero como se señalaba anteriormente, salir del marco y materializarse es solo uno de los objetivos. El diálogo con los géneros, y concretamente con el bodegón, es también el vehículo, una vez más, para conversar con la historia de la pintura, con sus formas y motivos. En última instancia, inestabilidad de la iconografía y de sus significados y propuesta de conversación entre los diferentes elementos representados en papeles y cerámicas.

Si hubiera que buscar un elemento que apareciera como una constante, casi como un substrato, a lo largo de su trayectoria, y que al mismo tiempo diera referencia de las estrategias puestas en juego en su práctica pictórica, se podría apelar a una actualización del dandismo. Dandismo como actitud donde confluyen la armonía, la sorpresa, el anacronismo productivo, el artificio, el diálogo presente-pasado, el efecto y la sutileza, pero también la elegancia de la precisión. Una forma de mirar y de representar, la obra entendida, en definitiva, como el producto de una observación apasionada.

 

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Miki Leal










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